16/04/2026

DSA y marcas en la UE: retirar falsificaciones y evitar riesgos legales

 

La entrada en plena aplicación del Digital Services Act (DSA) no solo introduce nuevas obligaciones para las plataformas digitales, sino que redefine el equilibrio de responsabilidades en el entorno online.

 

Durante años, las plataformas han operado bajo el argumento de su neutralidad como intermediarios. Hoy, ese margen se reduce. Pero el cambio más relevante afecta a las empresas: la protección de la marca deja de ser reactiva para convertirse en una obligación estratégica.

 

El mensaje es claro: la inacción ya no es neutral.

 

El problema: infracciones masivas y respuesta insuficiente

La proliferación de productos falsificados en marketplaces y el uso no autorizado de marcas en redes sociales han convertido la infracción en un fenómeno estructural, no puntual.

 

El entorno digital ha reducido las barreras de entrada para los infractores, mientras que muchas empresas siguen operando con modelos tradicionales de protección, basados en acciones esporádicas o exclusivamente judiciales. Este desfase genera una desventaja clara.

 

Qué cambia con el DSA: menos excusas para las plataformas

 

El Digital Services Act introduce mecanismos concretos que limitan la pasividad de las plataformas, especialmente a través de los sistemas de “notice and action”.

 

Las plataformas deben habilitar canales eficaces de notificación y actuar sin demora injustificada ante contenidos ilícitos suficientemente identificados. Esto no las convierte en autoridades judiciales, pero sí en actores con una responsabilidad operativa mucho más intensa.

 

Además, el DSA impone mayores exigencias de transparencia y trazabilidad, lo que reduce el margen de discrecionalidad en la gestión de infracciones.

 

La verdadera ventaja competitiva: la velocidad

 

En este nuevo marco, el tiempo deja de ser un factor puramente estratégico para adquirir una dimensión casi jurídica.

 

Una notificación bien estructurada puede activar obligaciones inmediatas por parte de la plataforma. Por tanto: quien actúa más rápido, protege mejor su marca.

 

Esto transforma el enforcement en un proceso donde la capacidad operativa interna de la empresa es tan relevante como el propio derecho.

 

Cómo retirar productos infractores de forma eficaz

 

El DSA proporciona herramientas, pero no actúa automáticamente. La eficacia depende de cómo las utilice el titular del derecho.

 

Para lograr retiradas rápidas y consistentes, es clave estructurar correctamente la actuación: acreditar la titularidad del derecho (por ejemplo, mediante un registro de marca vigente), identificar con precisión el contenido infractor y aportar pruebas claras que faciliten la evaluación por parte de la plataforma.

 

La utilización de los canales oficiales de cada marketplace es igualmente determinante, ya que estos sistemas están diseñados conforme a los requisitos del DSA. En este contexto, la calidad de la notificación influye directamente en la rapidez de la retirada.

 

Para empresas con exposición significativa, resulta imprescindible ir más allá de acciones puntuales y adoptar procesos internos estandarizados, combinados con monitorización continua del mercado.

 

EUIPO y el nuevo ecosistema de enforcement

 

En paralelo, organismos como la European Union Intellectual Property Office desempeñan un papel creciente en este ecosistema, no como autoridades sancionadoras, sino como facilitadores.

 

A través de herramientas, bases de datos y cooperación institucional, contribuyen a mejorar la identificación de infracciones y a reforzar la coordinación a nivel europeo.

 

Este modelo refleja una evolución clara: el enforcement ya no depende únicamente de acciones judiciales, sino de la interacción entre regulación, tecnología y gestión activa por parte de las empresas.

 

De la reacción a la gestión activa del riesgo

 

El cambio más profundo que introduce el DSA no es técnico, sino estratégico. La protección de la propiedad intelectual en entornos digitales deja de ser una reacción puntual para convertirse en un proceso continuo de gestión de riesgo.

 

Las empresas que no adapten su enfoque seguirán expuestas a:

  • mayor presencia de falsificaciones
  • pérdida de control sobre su marca
  • impacto reputacional y comercial

 

Por el contrario, aquellas que integren estos mecanismos en su operativa diaria podrán anticipar infracciones y reducir su impacto de forma significativa.

 

Conclusión

 

El Digital Services Act no sustituye el marco jurídico tradicional, pero sí transforma radicalmente su aplicación práctica en el entorno digital.

 

La consecuencia es directa:

  • menos margen para la pasividad de las plataformas
  • y, sobre todo, menos margen para la inacción de las empresas

 

En este contexto, proteger una marca en Europa ya no depende únicamente de tener derechos registrados, sino de la capacidad de ejercerlos de forma rápida, estructurada y estratégica.

 

¿Está su empresa preparada para actuar en este nuevo entorno regulatorio?

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