DavidAmat

 

El auge del de-influencing: cuando la visibilidad juega en contra 

 

En 2026, las redes sociales han consolidado una tendencia que desafía frontalmente la lógica tradicional del marketing: el de-influencing. 
Frente a la recomendación aspiracional, surgen contenidos que alertan, cuestionan o directamente desaconsejan el consumo de marcas ampliamente conocidas. 

 

Vídeos del tipo “no compres esto”, “marcas sobrevaloradas” o “productos que no valen su precio” generan millones de visualizaciones y, en muchos casos, construyen una asociación negativa duradera entre la marca y determinados valores o experiencias. 

 

Desde una perspectiva jurídica, la pregunta ya no es si este fenómeno afecta a la reputación de las marcas, sino hasta qué punto puede llegar a diluir o empañar el valor distintivo del signo. 

 

De la crítica legítima a la dilución por desprestigio (trademark tarnishment) 

 

El Derecho de marcas no protege a las empresas frente a toda opinión desfavorable. 
La crítica honesta, la experiencia personal y la valoración subjetiva forman parte del núcleo de la libertad de expresión. 

 

Sin embargo, en el ámbito europeo y español, existe una línea jurídica relevante: la dilución de marca, especialmente en su vertiente de desprestigio o tarnishment. 

 

Esta puede producirse cuando: 

  • una marca  renombrada es utilizada sistemáticamente 
  • en contextos que la asocian con valores negativos, engañosos o degradantes 
  • de forma que se erosiona su función distintiva o su reputación, incluso sin confusión directa. 
     

El riesgo no reside en un vídeo aislado, sino en la repetición, viralidad y persistencia de determinadas narrativas que fijan una asociación negativa en la mente del consumidor. 

 

¿Dónde está el límite legal? Libertad de expresión vs. protección de la marca 

 

El equilibrio es delicado. 

 

En términos generales, no es ilícito: 

  • compartir una experiencia negativa real, 
  • expresar una opinión personal, 
  • comparar productos desde un punto de vista subjetivo. 
     

Pero sí pueden surgir problemas jurídicos cuando: 

  • se presentan hechos falsos como verdades objetivas, 
  • se emplea la marca de forma engañosa o sensacionalista, 
  • existe ánimo de denigración sistemática sin base fáctica, 
  • o se instrumentaliza la marca para ganar visibilidad a costa de su reputación. 
     

En estos casos, el análisis ya no es puramente comunicativo, sino marcario y reputacional, especialmente si hablamos de marcas con alto reconocimiento. 

 

La respuesta no siempre es demandar: estrategias no contenciosas eficaces 

 

Uno de los errores más comunes es reaccionar de forma inmediata con amenazas legales. 
En el contexto del de-influencing, una demanda mal planteada puede amplificar el problema. 

 

Desde una óptica estratégica, suelen resultar más eficaces medidas como: 

  • monitorización jurídica del uso de la marca en redes y plataformas, 
  • evaluación del riesgo real de dilución o desprestigio, 
  • comunicaciones formales y proporcionadas (cease and desist selectivos), 
  • activación de mecanismos internos de las plataformas, 
  • y, en determinados casos, reposicionamiento narrativo de la marca, apoyado en hechos verificables. 

 

La clave está en diferenciar la crítica legítima del uso jurídicamente relevante de la marca. 

 

De-influencing como indicador de riesgo marcario 

 

Lejos de ser solo una amenaza, el de-influencing puede funcionar como señal temprana de vulnerabilidad de marca. 

 

Cuando una marca se convierte en blanco recurrente de contenidos negativos, conviene preguntarse: 

  • ¿existe coherencia entre el posicionamiento declarado y la experiencia real? 
  • ¿la marca está suficientemente protegida frente a usos no controlados? 
  • ¿se ha evaluado el impacto acumulativo en su reputación jurídica? 
     

La protección marcaria moderna ya no se limita al registro: incluye gestión activa del signo en el entorno digital. 

 

Conclusión: proteger sin silenciar 

 

El reto para las marcas en 2026 no es eliminar la crítica, sino evitar que esta derive en una erosión estructural del valor marcario. 

 

Comprender los límites entre opinión, denigración y dilución permite actuar con criterio, proporcionalidad y eficacia. 
En un ecosistema dominado por narrativas virales, la inacción también es una forma de riesgo. 

 

En un entorno cada vez más competitivo y regulado, la propiedad industrial no puede gestionarse de forma pasiva. Las marcas, diseños y otros signos distintivos requieren una supervisión constante para mantener su valor jurídico y comercial. 

 

Una auditoría de propiedad industrial permite detectar riesgos ocultos, corregir desviaciones entre el registro y la realidad del negocio, y anticiparse a conflictos que podrían derivar en la pérdida de derechos. 

 

A continuación, compartimos una lista de verificación práctica que sirve como base para una auditoría eficaz de marcas, especialmente relevante para empresas que operan o planean operar en España. 

 

1.Verificar el uso efectivo de las marcas registradas en España

 

El primer paso es confirmar que las marcas clave se están utilizando de forma real, efectiva y en el territorio español, y, además, en la forma exacta en la que fueron registradas. 

 

Un uso alterado (variaciones gráficas, eliminación de elementos distintivos, cambios sustanciales en el logotipo) puede debilitar la marca frente a acciones de cancelación por falta de uso. 

 

El uso comercial no es una cuestión estética: es un requisito jurídico esencial para la supervivencia del derecho. 

 

2.Revisar las solicitudes recientes: ¿reflejan realmente tu actividad?

 

Con frecuencia, las solicitudes de marca se redactan con descripciones amplias que ya no coinciden con los productos o servicios que la empresa ofrece hoy. 

 

Una auditoría debe comprobar que: 

  • Los productos y servicios registrados siguen siendo relevantes. 
  • No existen lagunas de protección en áreas estratégicas actuales. 
  • No se están pagando renovaciones por clases sin valor real.

 

3.Identificar marcas en desuso y evaluar riesgos de cancelación

 

Las marcas que ya no se utilizan pueden convertirse en un riesgo silencioso. En determinados sistemas, como el canadiense o el europeo, la falta de uso abre la puerta a acciones de cancelación iniciadas por terceros. 

 

Detectar a tiempo estas marcas permite: 

  • Decidir si deben reactivarse, 
  • Consolidarse, 
  • O abandonarse estratégicamente.

 

4.Comprobar que la titularidad refleja la realidad empresarial

 

Reestructuraciones societarias, adquisiciones, fusiones o cesiones mal documentadas pueden provocar una desconexión entre la titularidad registral y la realidad jurídica. 

 

Esta incoherencia no solo genera inseguridad, sino que puede invalidar licencias, dificultar la defensa de la marca o bloquear operaciones corporativas futuras. 

 

5. Revisar los contratos de licencia y el control de calidad

 

Una marca licenciada sin control efectivo de calidad corre el riesgo de perder su función distintiva. 

 

Durante la auditoría es clave confirmar que los contratos: 

  • Incluyen cláusulas claras de control de calidad, 
  • Regulan adecuadamente el uso del signo, 
  • Y se están aplicando en la práctica.

 

6.Evaluar si nuevos productos o extensiones de marca ya deberían estar protegidos

 

El crecimiento del negocio suele ir más rápido que la protección jurídica. Nuevos servicios, líneas de producto o extensiones de marca pueden estar ya en el mercado sin cobertura suficiente. 

 

Una auditoría permite detectar estas brechas antes de que terceros se adelanten. 

 

7. Detectar signos no tradicionales o elementos de diseño vulnerables

 

Colores, formas, envases, interfaces digitales o elementos visuales distintivos pueden tener valor marcario, pero requieren una estrategia probatoria sólida para demostrar su carácter distintivo. 

 

Identificarlos a tiempo permite reforzar su protección o replantear su estrategia jurídica. 

 

8. Revisar materiales de marketing: creatividad vs. protección legal

 

No todo lo que se usa en marketing está protegido jurídicamente. Es fundamental analizar si: 

  • Nombres, eslóganes y logotipos utilizados están registrados, 
  • Existen incoherencias entre uso comercial y protección legal, 
  • Se están utilizando signos que podrían generar conflictos con terceros. 
     

La creatividad sin respaldo jurídico puede convertirse en un riesgo innecesario. 

 

9.Controlar los plazos de renovación

 

Finalmente, una auditoría eficaz debe incluir un sistema de control de vencimientos, evitando que activos valiosos se pierdan por simples errores administrativos. 

 

La pérdida de una marca por falta de renovación suele ser uno de los errores más costosos… y más evitables. 

 

Conclusión 

 

Una auditoría de propiedad industrial no es un ejercicio teórico, sino una herramienta estratégica de gestión del riesgo y del valor de marca. Revisar periódicamente el estado de tus derechos permite anticiparse a conflictos, optimizar costes y reforzar la posición competitiva de tu empresa. 

 

En INGENIAS, realizamos auditorías de IP adaptadas a la realidad de cada negocio, combinando análisis jurídico y visión estratégica. 

 

Si quieres evaluar el estado real de tus marcas y activos intangibles, nuestro equipo puede ayudarte. 

 

La Unión Europea ha aprobado una reforma profunda de su sistema de protección de diseños para adaptarlo a la economía digital, la fabricación distribuida y los nuevos modelos de negocio.

 

El nuevo Reglamento de Diseños de la Unión Europea (European Union Design Regulation, EUDR) no es una mera actualización técnica. Supone una redefinición del papel del diseño como activo estratégico dentro de la propiedad industrial.

 

En este artículo analizamos los cambios sustantivos más relevantes del EUDR y su impacto real para las empresas.

 

¿Por qué era necesaria la reforma?

 

El sistema europeo de diseños se construyó hace más de 20 años, en un contexto muy distinto al actual:

  • los productos digitales no eran centrales en la economía;
  • la impresión 3D no planteaba riesgos reales para la protección de derechos;
  • el comercio electrónico y las plataformas digitales no tenían la escala actual.

Hoy, el diseño ya no se limita a la apariencia de un objeto físico. Interfaces gráficas, animaciones, productos virtuales o archivos digitales para fabricación se han convertido en activos de alto valor.

 

El objetivo del EUDR es claro: adaptar la protección del diseño a la realidad del mercado, reforzando la seguridad jurídica y la eficacia del sistema.

 

De “Diseño Comunitario” a “Diseño de la Unión Europea”

 

Con la entrada en vigor del nuevo reglamento, el antiguo “Diseño Comunitario” pasa a denominarse oficialmente Diseño de la Unión Europea (European Union Design).

 

Aunque el cambio es principalmente terminológico, tendrá reflejo directo en:

  • solicitudes ante la EUIPO,
  • certificados,
  • contratos, licencias y documentación corporativa.

Los derechos ya concedidos se mantienen intactos, pero conviene adaptar la terminología para evitar incoherencias futuras.

 

Un concepto de diseño plenamente adaptado a la era digital

 

El EUDR amplía y clarifica el concepto de “diseño”, incluyendo expresamente:

  • diseños en formato digital;
  • interfaces gráficas de usuario (GUI);
  • diseños animados, dinámicos o variables;
  • elementos visuales utilizados en entornos virtuales.

Impacto práctico: sectores como software, videojuegos, apps o productos digitales cuentan ahora con una base normativa más sólida para proteger su valor visual.

 

La impresión 3D entra de lleno en el ámbito de la infracción

 

El nuevo reglamento reconoce como actos potencialmente infractores no solo la fabricación física, sino también conductas digitales previas, como:

  • la creación de archivos o modelos destinados a la impresión 3D;
  • su descarga, distribución o puesta a disposición;
  • la fabricación de productos a partir de dichos archivos.

La infracción deja de situarse únicamente en el producto final y puede producirse en una fase previa, digital.

 

Impacto práctico: se amplía el abanico de posibles responsables y se refuerza la protección frente a copias digitales.

 

Alcance del derecho y criterios de protección

 

El EUDR refuerza principios ya existentes y aporta mayor coherencia interpretativa:

  • el diseño protege la apariencia, no la función técnica;
  • la impresión general en el usuario informado sigue siendo el criterio central;
  • se clarifica la relevancia de la visibilidad y del contexto de uso.

Esto contribuye a reducir divergencias entre Estados miembros y facilita la gestión de litigios a nivel europeo.

 

Piezas de recambio y cláusula de reparación

 

El reglamento vuelve a abordar el equilibrio entre:

  • la protección del diseño de los componentes;
  • y la necesidad de no restringir indebidamente el mercado de la reparación.

Sectores como automoción, electrodomésticos o maquinaria industrial deben revisar cuidadosamente su estrategia de protección de piezas y repuestos.

 

Solicitudes múltiples: más allá del número, un cambio estratégico

 

Uno de los cambios más relevantes del EUDR afecta a las solicitudes múltiples de diseño.

 

El nuevo reglamento permite incluir hasta 50 diseños en una única solicitud, incluso aunque pertenezcan a clases distintas.

 

Pero el verdadero alcance del cambio va más allá: desaparece en la práctica la exigencia de unidad de diseño.

 

Esto significa que los diseños incluidos en una solicitud múltiple:

  • ya no necesitan estar relacionados entre sí;
  • pueden agruparse por razones puramente estratégicas, económicas o administrativas.

Impacto práctico: las empresas pueden reducir costes, simplificar la gestión de carteras amplias y planificar sus registros de forma mucho más flexible.

 

Representación del diseño: más flexibilidad… y más responsabilidad

 

El EUDR consolida una mayor flexibilidad en las formas de representación del diseño, admitiendo:

  • secuencias de instantáneas para diseños animados;
  • representaciones adaptadas a diseños animados o variables.

Esta flexibilidad refuerza la protección de diseños digitales, pero también incrementa la importancia de una estrategia correcta de representación.

 

Una representación inadecuada puede:

  • limitar el alcance del derecho;
  • generar vulnerabilidades en procedimientos de nulidad o infracción.

Conclusión práctica: la protección del diseño dependerá cada vez más de cómo se represente, no solo de qué se represente.

 

Diseño y derecho de autor: una convergencia reforzada

 

Aunque el EUDR no regula directamente el derecho de autor, se alinea con la jurisprudencia del TJUE que reconoce la posible acumulación entre diseño y copyright.

 

Para sectores creativos (moda, packaging, diseño digital), resulta cada vez más relevante:

  • identificar qué aspectos se protegen por diseño,
  • y qué elementos pueden quedar cubiertos por derecho de autor.

Una estrategia coordinada entre ambos derechos puede marcar la diferencia.

 

El nuevo símbolo

 

El reglamento introduce el símbolo oficial Ⓓ para indicar que un diseño está protegido como Diseño de la Unión Europea.

 

Puede utilizarse en productos, embalajes, documentación comercial o entornos digitales, siempre que el diseño esté efectivamente registrado, reforzando su efecto disuasorio.

 

Fechas clave

  • 1 de mayo de 2025: entrada en vigor de la mayoría de los cambios procedimentales.
  • 1 de julio de 2026: plena aplicación de las disposiciones más técnicas (nuevas representaciones, etc.).

 

Conclusión: el diseño deja de ser un derecho “secundario”

 

El EUDR consolida el diseño como un activo estratégico central, especialmente en mercados digitales y altamente expuestos a la copia.

 

Para las empresas que operan en la UE, este es el momento adecuado para:

  • revisar su cartera de diseños,
  • actualizar su estrategia de protección,
  • integrar el diseño en una visión global de propiedad industrial.

Una planificación jurídica adecuada será clave para aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece la nueva normativa.

 

En el ámbito de la propiedad industrial, registrar una marca no es suficiente. Para conservarla y poder defenderla frente a acciones de caducidad por falta de uso, es imprescindible acreditar un uso real, efectivo y jurídicamente válido. En la práctica, esto exige una coordinación constante entre las áreas de marketing, ventas y legal.

 

Este artículo aborda cómo estructurar un uso jurídicamente eficaz de la marca, alineado con el registro concedido, y por qué la prueba de uso debe entenderse siempre desde una triple perspectiva: qué marca, para qué productos o servicios y en qué territorio.

 

El principio clave: uso conforme al registro

 

La normativa marcaria exige que la marca se utilice tal como fue registrada, o al menos sin alteraciones sustanciales que modifiquen su carácter distintivo. Desde un punto de vista probatorio, esto implica:

  • Utilizar la marca en su forma registrada, evitando variantes gráficas, denominativas o combinadas que puedan debilitar la prueba de uso.
  • Ser especialmente cautelosos con abreviaturas, adaptaciones creativas o versiones “de marketing” que no coincidan con el signo protegido.

 

Una marca muy activa comercialmente puede resultar jurídicamente vulnerable si el uso no es reconocible como el de la marca registrada.

 

Uso real sobre los productos y servicios protegidos

 

Otro error habitual es utilizar la marca de forma intensiva, pero sobre productos o servicios distintos de los cubiertos por el registro.

 

Para que el uso sea válido, debe acreditarse que:

  • La marca identifica exactamente los productos o servicios protegidos en las clases registradas.
  • Existe una relación clara entre la marca y el producto o servicio ofrecido al mercado.

 

El uso meramente corporativo o institucional no siempre es suficiente para mantener derechos sobre marcas registradas para productos o servicios concretos.

 

El factor territorial: dónde se usa la marca importa

 

La prueba de uso es siempre territorial. No basta con demostrar que la marca se utiliza, sino que debe probarse que se utiliza en el territorio donde está registrada:

  • Marcas nacionales: uso efectivo en el país correspondiente.
  • Marcas de la UE: uso real y suficiente en el territorio de la Unión.

 

Las pruebas habituales incluyen:

  • Ventas, distribución o acuerdos comerciales en el territorio relevante.
  • Acciones de promoción o marketing dirigidas al mercado local.
  • Documentación comercial con referencia clara al país o mercado.

 

Documentación comercial y marcado correcto

 

Desde una perspectiva probatoria, el detalle importa. Resulta fundamental:

  • Marcar correctamente los productos y el packaging con la marca registrada.
  • Incluir la marca junto con el producto identificado en:
    • Facturas
    • Albaranes
    • Pedidos
    • Catálogos comerciales
  • Asegurar que la documentación refleje el territorio o país de comercialización.

 

Este tipo de pruebas suele ser determinante en procedimientos de caducidad u oposición.

 

Presencia online con delimitación territorial clara

 

En un entorno digital, la prueba de uso exige un análisis adicional. No toda presencia online acredita automáticamente uso válido.

 

Es recomendable que:

  • La web indique claramente en qué países están disponibles los productos o servicios.
  • Las redes sociales y marketplaces reflejen una orientación territorial concreta.
  • Existan evidencias de pedidos, envíos o campañas dirigidas a mercados específicos.

La ausencia de delimitación territorial puede debilitar considerablemente la prueba de uso.

 

Organización interna de la prueba de uso

 

Una buena práctica, especialmente para empresas con carteras amplias de marcas, es la organización interna anual de pruebas de uso, estructurada por:

  • Marca
  • Clase
  • Territorio

 

Este enfoque preventivo permite:

  • Detectar marcas infrautilizadas o en riesgo.
  • Optimizar la cartera marcaria.
  • Reducir costes y riesgos en procedimientos futuros.

 

Conclusión:

 

Para que el uso de una marca sea jurídicamente válido debe poder probarse, de forma clara y coherente:

 

Qué marca se ha utilizado, sobre qué productos o servicios y en qué país o territorio.

Sin esta triple identificación, incluso una marca activa puede resultar vulnerable.

 

Valor para el cliente

 

Este enfoque aporta un valor claro:

  • Es preventivo, no reactivo, y reduce riesgos legales futuros.
  • Integra decisiones reales de marketing, ventas y propiedad industrial.
  • Facilita servicios posteriores de auditoría de uso y optimización de carteras de marca.

 

En INGENIAS ayudamos a las empresas a alinear su estrategia comercial con la protección efectiva de sus activos intangibles, asegurando que el uso de sus marcas sea tan sólido desde el punto de vista jurídico como desde el punto de vista del negocio.

 

Las ferias y eventos profesionales siguen siendo una herramienta clave para generar visibilidad, contactos y oportunidades comerciales. Sin embargo, desde el punto de vista de la propiedad industrial, también son escenarios de riesgo si no se adoptan medidas preventivas adecuadas.

 

Muchas empresas invierten tiempo y recursos en preparar su stand, materiales promocionales y lanzamientos de producto, pero olvidan que todo lo que se muestra públicamente tiene consecuencias jurídicas. En particular, en materia de marcas, diseños y patentes.

 

Desde INGENIAS, recomendamos abordar la participación en ferias con una doble mirada: marketing y protección legal.

 

Verificar previamente la protección de la marca

 

Antes de participar en una feria especialmente si es internacional es fundamental comprobar que:

  • La marca esté registrada o solicitada en el país donde se celebra el evento.
  • La protección cubra los productos o servicios concretos que se van a exhibir.

Una marca no protegida en el territorio de la feria puede ser utilizada por terceros sin que el titular pueda reaccionar eficazmente. En algunos casos, incluso puede encontrarse con que otro competidor haya registrado un signo similar antes o durante el evento.

 

Recomendación práctica: realizar una revisión previa del portafolio de marcas y, si es necesario, presentar solicitudes antes de la feria.

 

Uso correcto y coherente de la marca

 

El modo en que se utiliza la marca también importa. Durante la feria, es clave mantener un uso:

  • Coherente con la forma registrada (nombre, logotipo, colores).
  • Uniforme en todos los soportes: stand, catálogos, folletos, presentaciones, tarjetas y material digital.

Un uso incorrecto o inconsistente puede debilitar la marca y, en determinados casos, dificultar su defensa o mantenimiento posterior.

 

Documentar la participación como prueba de uso

 

La participación en ferias puede convertirse en una valiosa prueba de uso efectivo de la marca, especialmente relevante en procedimientos de:

  • Oposición
  • Caducidad por falta de uso
  • Conflictos ante la EUIPO u oficinas nacionales

Conviene conservar de forma sistemática:

  • Fotografías del stand y del material expuesto
  • Acreditaciones y pases de la feria
  • Contratos, facturas y justificantes de participación
  • Catálogos y material promocional distribuido

Este archivo puede resultar decisivo años después.

 

Vigilancia básica frente a infracciones de terceros

 

Las ferias son también un punto de encuentro para competidores. Durante el evento, es recomendable:

  • Observar si terceros utilizan signos idénticos o similares.
  • Detectar posibles copias de productos, envases o diseños.
  • Recopilar pruebas (fotografías, folletos, datos del expositor).

Una reacción rápida incluso durante la feria puede evitar daños mayores o facilitar acciones posteriores.

 

Atención especial a la divulgación pública de nuevos productos

 

Este es uno de los aspectos más críticos y, a menudo, más desconocidos.

La exhibición pública de un producto en una feria puede constituir divulgación previa, lo que afecta directamente a:

  • Diseños industriales
  • Patentes y modelos de utilidad

En muchas jurisdicciones, esta divulgación puede destruir la novedad exigida para obtener protección, salvo que exista un plazo de gracia, que varía según el país y el tipo de derecho.

 

Clave estratégica: antes de presentar un nuevo producto, diseño o solución técnica en una feria, conviene evaluar si es necesario:

  • Presentar la solicitud con carácter previo, o
  • Al menos conocer los plazos de gracia aplicables y sus límites.

Archivo posterior y seguimiento comercial

 

Tras la feria, no solo importa el retorno comercial. También es recomendable:

  • Archivar presupuestos, pedidos y contactos generados.
  • Vincular esa actividad con la documentación de uso de la marca.
  • Integrar la feria dentro de una estrategia global de explotación y mantenimiento de la propiedad industrial.

Conclusion

 

La feria es marketing, pero también es propiedad industrial.

Una gestión adecuada antes, durante y después del evento permite no solo maximizar el impacto comercial, sino también reforzar y proteger los activos intangibles de la empresa.

 

En INGENIAS ayudamos a nuestros clientes a convertir su presencia en ferias y eventos en una ventaja competitiva también desde el punto de vista legal.